Menos de la mitad de hombres con agrandamiento de próstata tienen síntomas, además el tamaño de próstata no determina la gravedad de los síntomas. Las manifestaciones de la HBP varían, haciéndose más significativas de forma gradual a medida que pasa el tiempo. Los primeros síntomas empiezan cuando la próstata aumentada de tamaño, obstruyendo las vías urinarias, y por lo tanto el flujo de la orina. En ocasiones estos se estabilizan con el tiempo y llegan a mejorar.
Las manifestaciones más frecuentes son:
Goteo después de orinar.
Nicturia: aumento de la frecuencia de orinar por la noche.
Dificultad y demora para empezar a orinar.
Micción intermitente o prolongada.
Chorro de orina débil (menos calibre y fuerza) o que se detiene y vuelve a empezar.
Necesidad de orinar frecuentemente o con urgencia, urgencia urinaria fuerte y repentina.
Imposibilidad de vaciar la vejiga por completo, sensación de no haber completado la micción.
Hacer fuerza al orinar.
Incontinencia urinaria.
Polaquiuria: necesidad de orinar muchas veces con volúmenes de orina normales o inferiores a lo normal.
Las manifestaciones de la demencia dependen del área del cerebro que esté afectada. El primer síntoma de demencia suele ser olvidar cosas con frecuencia, después también puede afectar a la capacidad de razonamiento, de pensar y de resolver problemas.
Los signos y síntomas cognitivos más frecuentes suelen ser:
Pérdida de memoria, olvidarse de nombres de familiares y amigos.
Dificultad para encontrar palabras, usar palabras inusuales para referirse a objetos de la vida cotidiana.
Dificultad con las habilidades visuales y espaciales, perderse en un lugar conocido.
Dificultades en el razonamiento y en la resolución de problemas.
Dificultad para manejar tareas difíciles.
Dificultad para organizarse.
Dificultad de coordinación de las habilidades motoras, causando problemas con el equilibrio o el movimiento.
Confusión y desorientación.
Las manifestaciones psicológicas más frecuentes a menudo son:
Ansiedad.
Depresión.
Cambios en la personalidad, perdiendo interés en algunas actividades
Comportamiento inapropiado
Paranoia
Agitación
Alucinaciones
Las manifestaciones de la demencia van de menos a más gradualmente. Cuando la persona está más grave acaba dependiendo de los demás para su atención.
Diagnosticar la demencia y su tipo puede ser difícil. Las personas tienen demencia cuando tienen un deterioro cognitivo y pierden su capacidad para realizar las funciones diarias, como tomar sus medicamentos, pagar las cuentas y conducir con seguridad.
Ninguna prueba puede diagnosticar la demencia por sí sola, por lo que es probable que los médicos realicen una serie de pruebas que puedan ayudar a identificar el problema. El tratamiento, tanto el farmacológico como el no farmacológico, tiene como objetivo disminuir los síntomas y, en algunos pacientes, retrasar discretamente el deterioro.
TRATAMIENTOS NO FARMACOLÓGICOS:
Pruebas cognitivas y neuropsicológicas: Los médicos evaluarán cómo funciona tu pensamiento (función cognitiva). Una serie de pruebas miden las habilidades del pensamiento, como la memoria, la orientación, el razonamiento y el juicio, las habilidades del lenguaje y la atención.
Evaluación neurológica: Los médicos evalúan su memoria, habla, percepción visual, atención, resolución de problemas, movimiento, sentidos, equilibrio, reflejos y otras áreas.
Tomografías: Exploración exhaustiva del cerebro
Tomografía computarizada o resonancia magnética. Puede verificar si hay evidencia de accidente cerebrovascular, sangrado, tumor o hidrocefalia.
Tomografía por emisión de positrones (TEP) Pueden mostrar patrones de actividad cerebral y si la proteína amiloide, una marca característica de la enfermedad de Alzheimer, se ha depositado en el cerebro.
Análisis del laboratorio: Algunos análisis de sangre permiten detectar problemas físicos que pueden afectar la función cerebral, como la deficiencia de vitamina B-12 o la hipoactividad de una glándula tiroidea. En ciertas ocasiones, se examina el líquido cefalorraquídeo para detectar signos de infección o inflamación, o marcadores de alguna enfermedad degenerativa.
Evaluación psiquiátrica: Un profesional de salud mental puede determinar si la depresión u otra afección de salud mental contribuye a los síntomas.
Favorecer la autonomía personal y las relaciones sociales
Mejorar el rendimiento cognitivo y funcional
Aumentar la autonomía de estas personas en las actividades básicas de la vida diaria
TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO
Se debe especificar que NO existe ningún tratamiento que frene o modifique la evolución de la enfermedad. Hay medicamentos que ayudan a paliar de forma temporal los síntomas.
Los medicamentos que tratan la enfermedad son los inhibidores de la acetilcolinesterasa. Actualmente se utilizan tres fármacos: rivastigmina, donepezilo y galantamina. Los efectos secundarios comunes a estos fármacos son gastrointestinales: náuseas, vómitos y diarrea.
Así mismo, se utilizan fármacos que alivian los síntomas que producen cambios en el comportamiento. En función de los síntomas predominantes y la fase de la demencia, se emplearán distintos grupos de psicofármacos, como ansiolíticos, antidepresivos, neurolépticos y antiepilépticos.
En el siguiente vídeo, se algunos métodos para determinar la demencia:
Los síntomas de la artrosis aparecen en personas de mediana edad, hasta que casi todas las personas tienen algún síntoma a los 70 años. Las manifestaciones de esta patología son:
Dolor
Rigidez
Sensibilidad
Pérdida de flexibilidad
Sensación chirriante
Osteofitos: bultos duros que pueden formarse alrededor de la articulación afectada
Hinchazón de tejidos blandos al rededor de la articulación
Las más comunes son dolor y rigidez en las articulaciones, sobre todo después de realizar ejercicio físico, después de hacer presión sobre la articulación y cuando se usa esa articulación. Con la edad la articulación se vuelve rígida, pudiendo llegar a notar un sonido chirriante al moverla.
En este tipo de patología es muy frecuente la rigidez matutina, que se refiere al dolor y la rigidez de las articulaciones después de despertar por la mañana, que a menudo mejora tras a actividad leve.
Cuando aparecen por primera vez los síntomas, estos suelen ser mayores durante la realización de ejercicio y disminuyen cuando el paciente descansa.
A medida que la artrosis evoluciona, puede llegar a sentir dolor descansando e incluso despertar de noche por el dolor
Algunas personas pueden ser asintomáticas aunque las radiografías muestren que tiene la enfermedad.
El principal objetivo del tratamiento de la artrosis es mejorar el dolor y la incapacidad funcional sin provocar efectos secundarios. El primer paso es evitar todo lo que contribuye a lesionar las articulaciones como el sobrepeso, los movimientos repetitivos o el calzado. En segundo lugar es importante practicar algún ejercicio moderado para mejorar la funcionalidad de las articulaciones. Y por último, seguir el tratamiento farmacológico pautado para cada caso. Pese a que no existe ninguna terapia que impida la progresión de la artrosis, sí existen fármacos que alivian el dolor y la inflamación, y algunos que retrasan o enlentecen la degeneración de los cartílagos.
La medida más eficaz en la artrosis es la prevención, es decir, intentar corregir aquellos factores de riesgo modificables que pueden acelerar su proceso.
Evitar el sobrepeso: En el caso de padecer artrosis en articulaciones de carga (rodilla, cadera, región lumbar...). En ocasiones, la pérdida de peso, por poco que sea, es suficiente para mejorar de manera evidente el dolor asociado a la artrosis.
No realizar movimientos repetitivos ni usar de manera excesiva las
articulaciones comprometidas.
Correcta higiene postural.
Ejercicio físico:Este debe individualizarse para cada paciente y se debe realizar de manera regular. Una buena terapia física puede reducir el dolor y mejorar la rigidez articular.
En el caso del tratamiento farmacológico, NO existen medicamentos que curen la artrosis, pero se dispone de diversos fármacos que son útiles para controlar el dolor y mejorar la funcionalidad de los pacientes con artrosis:
Analgésicos. Son los medicamentos más utilizados para reducir el dolor y mejorar la rigidez de la articulación. El analgésico más común es el paracetamol.
Antiinflamatorios. Muchos de estos pacientes tienen dolor, a pesar del uso
de analgésicos, y pueden ser tratados con antinflamatorios no esteroideos (AINE), como el ibuprofeno, especialmente cuando el dolor es más agudo. En los casos que no responden a analgésicos comunes o a antiinflamatorios no esteroideos, pueden utilizarse analgésicos más potentes como los opiáceos como el tramadol.
Condroprotectores: Son sustancias constituyentes del cartílago articular y que pueden disminuir el dolor de la artrosis. Sin embargo, su eficacia no está aún ampliamente aceptada. Dentro de este grupo estarían la glucosamina y el condroitin sulfato.
Terapia interarticular o infiltraciones: En la mayoría de ocasiones se infiltran glucocorticoides, derivados de la cortisona, y más recientemente se está utilizando también el ácido hialurónico. Las infiltraciones se pueden realizar en el caso en el que el dolor no ceda con las medidas anteriores. Son especialmente útiles en aquellas articulaciones donde los signos inflamatorios, son más evidentes. Siempre se deben tener en cuenta como medida puntual, y no realizarlas de manera repetitiva, ya que en ocasiones el empleo de corticoides puede ser contraproducente en dosis excesivas. Su uso ideal es en articulaciones donde aún es posible revertir determinados procesos. En cambio, en artrosis muy avanzadas, donde la cirugía es ya la única opción, su eficacia disminuye de manera notable.
Cuando ninguna de las terapias anteriores funcionan, tenemos que recurrir a la cirugía, dependiendo de la etapa de la artrosis se puede:
Fases iniciales y casos seleccionados: Se puede frenar el curso de la enfermedad con cirugías que corrigen la orientación de la articulación con osteotomías (cortes en el hueso), o bien mediante la remodelación articular.
Artrosis avanzada: En los casos en los que la artrosis ha progresado durante mucho tiempo y no mejora con otros tratamientos, la cirugía más efectiva consiste en implantar una prótesis en la articulación dañada.
Protesis: La mayoría de prótesis se colocan en la cadera o en la rodilla,
aunque en estos últimos años la cirugía de prótesis en otras articulaciones como tobillo, hombro, muñeca.... ha avanzado notablemente. Existen distintos tipos de prótesis y técnicas quirúrgicas, cuya elección por parte del cirujano ortopédico dependerá en parte de su propia experiencia y de las características del propio paciente (edad, patología asociada, actividad profesional....).
En el siguiente vídeo se muestran distintos métodos fisioterapéuticos que ayudan a mejorar la artrosis:
Desorientación o cambios de percepción mental (en mayores de 65 años)
Temperatura corporal más baja de lo normal (en paciente con sistema inmunitario débil y mayores de 65 años)
Los síntomas de la neumonía pueden variar de moderados a graves. Estos dependen de los factores de riesgo entre los que se incluyen la edad, el estado de salud y el germen que causó la enfermedad.
Los síntomas pueden según los diferentes grupos de edad:
Los bebés pueden ser asintomáticos o por lo contrario, pueden sufrir vómitos, tener fiebre y tos, parecer cansados o sin energía o presentar dificultad para comer y respirar.
Las personas con enfermedades graves , sistemas inmunitarios débiles y adultos mayores pueden tener síntomas más leves. Algunas veces tienen una temperatura menor de la normal y también pueden presentar cambios repentinos en la conciencia.
La neumonía en ocasiones se puede complicar causando:
Bacteriemia: ocurre si los gérmenes pasan a la circulación sanguínea. Puede producir shock séptico.
Abscesos pulmonares: acumulación de pus en las cavidades pulmonares.
Insuficiencia renal
Insuficiencia respiratoria
Trastornos pleurales: alteraciones de la pleura, membrana que recubre el exterior de los pulmones y el interior del tórax.
La neumonía es principalmente producida por una infección, lo que vamos a necesitar para acabar con esta enfermedad es curar esta infección y prevenir ciertas complicaciones. Los tratamientos específicos de la neumonía dependen de la gravedad, el estado de salud y edad.
Los diferentes fármacos son:
Antibióticos: Se usan para el tratamiento de la neumonía bacteriana, puede ser un tratamiento largo ya que puede costar identificar a la bacteria pero el médico en cualquier momento puede variar el antibiótico. En la mayoría de los casos, no es necesario buscar el germen causante, salvo que se trate de una neumonía grave o no responda al tratamiento. En estos casos, puede ser necesario realizar técnicas diagnósticas, como cultivo de muestras respiratorias o de sangre, broncoscopia,
serología o punción pulmonar.
Si existen factores de gravedad, debe hacerse un ingreso hospitalario e iniciar tratamiento intravenoso con antibióticos y otros medicamentos que puedan requerirse.
Medicamento para la tos: Ayuda a parar un poco la tos persistente y ayuda a conciliar el descanso.
Antifebriles/analgésicos: Se usan para aliviar la fiebre y malestar. Ejemplos recurrentes son el ibuprofeno y el paracetamol.
A continuación se muestra un vídeo con los tratamientos más comunes para tratar la neumonía:
La presbicia es una afección que dificulta ver objetos de cerca ya que el cristalino del ojo pierde gradualmente la capacidad para enfocar. La presbicia empieza a notarse a los 40 años y continúa empeorando hasta los 65. Es una parte natural del envejecimiento.
Para formar una imagen el ojo depende de la córnea y del cristalino. Ambas estructuras refractan la luz que ingresa en el ojo para enfocar la imagen en la retina, ubicada en la parte posterior del ojo.
La córnea es la superficie transparente semiesférica de la parte anterior del ojo.
El cristalino es una estructura transparente similar a un lacasito, es elástico y puede cambiar de forma con la ayuda de un músculo circular que lo rodea. Cuando miramos algo lejos este músculo se relaja y cuando miramos algo cerca se contrae lo que hace que el cristalino, que es elástico se curve y cambie el enfoque.
La presbicia se debe a que la elasticidad del cristalino se va perdiendo conforme envejecemos. Para enfocar los objetos, el cristalino del ojo debe cambiar su forma, esta capacidad de cambiar de forma se debe a la elasticidad, que como resultado del envejecimiento se va perdiendo lentamente y por lo tanto se pierde también la capacidad de enfocar objetos cercanos.
Los factores de riesgo para padecer presbicia son:
La edad: a partir de los 40 años.
Diabetes, enfermedades cardiovasculares, esclerosis múltiple pueden aumentar el riesgo de tener presbicia antes de los 40.
Hipermetropía puede aumentar el riesgo de tener presbicia antes de los 40 años.
Tomar medicamentos como antidepresivos, antihistamínicos o diuréticos también se asocia con la aparición de la presbicia antes de los 40.
Esta enfermedad se diagnostica a través de un examen ocular básico, incluyendo una evolución de la refracción (determina si tienes miopía, hipermetropía, astigmatismo o presbicia) y un examen de salud
ocular. Finalmente el oftalmólogo elegirá la mejor manera para corregir esta patología adecuándola al estilo de vida del paciente.
Un posible diagnóstico enfermero puede ser:
Procesos familiares disfuncionales [00063] Procesos familiares disfuncionales m/p negativa a recibir ayuda o incapacidad para aceptarla y recibirla adecuadamente r/c habilidades de afrontamiento inadecuadas
Objetivo (NOC):
Superación del problema [1302]
Ejecución del rol [1501]
Intervenciones (NIC):
Estimulación de la integridad familiar [7100]
Terapia de grupo [5450]
Actividades
Animar al paciente a que tome el control de su propia conducta.
Establecer límites que beneficien al paciente y mostrarle aprecio.
Facilitar el apoyo de los seres queridos.
Animar a los miembros a compartir cosas que tengan en común con otros.
Animar a los miembros a que compartan sus sentimientos unos con otros.
Tratar la cuestión de la asistencia obligatoria.
En el siguiente video habla del comportamiento de una persona que padece presbicia:
La enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) es una afección por la cual los contenidos del estomago vuelven al esófago, los síntomas están ocasionados por el contacto de los contenidos gástricos con la mucosa esofágica. Se denomina ERGE cuando el paciente presenta un reflujo ácido suave al menos dos veces por semana, o un reflujo ácido de moderado a intenso que ocurre al menos una vez por semana.
La ERGE está causada porque el esfínter esofágico inferior (que se cierra tras el paso de la comida al estómago para impedir que vuelva al esófago) no se cierra bien o no se cierra del todo, por lo tanto contenidos estomacales pueden devolverse hacia el esófago, causando los síntomas de esta enfermedad y dañando el esófago.
Los factores de riesgo del reflujo gastroesofágico son los siguientes:
Ser varón.
Mayor prevalencia en países occidentales.
Hábitos higiénico-dietéticos: las dietas ricas en grasas, los dulces, las especias, la cafeína, los cítricos, el tabaco y el consumo de alcohol.
El ejercicio físico y en particular la carrear a pie puede causar la relajación del esfínter esofágico inferior.
La posición decúbito lateral derecha.
Recostarse a menos de 3 horas después de comer.
Consumo de ciertos medicamentos, como aspirina.
El estrés psicológico y las enfermedades psiquiátricas.
El sobrepeso.
Padecer infección por Helicobacter Pylori.
Tener hernia de hiato (protuberancia en la parte superior del estómago que sube hasta el diafragma).
Presentar trastornos del tejido conectivo como esclerodermia.
Los objetivos del tratamiento son: el alivio de los síntomas, evitar la
recidiva de la clínica, curar la esofagitis y evitar las complicaciones del
reflujo gastroesofágico (estenosis, úlcera, Barrett, hemorragia digestiva alta...). Para lograrlo, se puede desde modificar el estilo de vida y la alimentación,
a tomar fármacos pautados por el especialista o, en algunos casos, recurrir a
la cirugía.
El tratamiento en la fase aguda y crónica de la ERGE dependerá de la
presencia o no de daño mucoso, puesto que la historia natural de la enfermedad
será diferente.
La principal recomendación de los especialistas es la modificación del
estilo de vida:
Elevar la cabecera o dormir con una
almohada más
Bajar de peso si existe obesidad
Evitar prendas que compriman el abdomen.
Evitar comidas copiosas y no acostarse
inmediatamente después de ingerir alimentos.
Realizar cambios en la alimentación:
aumentar proteínas y disminuir el consumo de grasas, alcohol, chocolate, café…
y aquellos alimentos que provoquen síntomas de ERGE.
Abandonar el consumo de tabaco
El tratamiento farmacológico va dirigido a inhibir la secreción ácida del
estómago para disminuir el factor agresivo responsable de los síntomas. En los
pacientes de ERGE con síntomas y alteraciones leves está indicado el uso de
antagonistas de los receptores H2 (cimetidina, ranitidina, famotidina). En los
pacientes con síntomas más intensos o con esofagitis demostrada por endoscopia
está indicado el uso de inhibidores de la bomba de protones (IBP), como
omeprazol, pantoprazol, lansoprazol y rabeprazol. Si no desaparecen los
síntomas, se aumentarán las dosis de los IBP.
TRATAMIENTO QUIRÚRGICO
La cirugía se basa en la restauración de la función antirreflujo de la
unión del esófago con el estómago (mantener la función del cardias). Se pueden
emplear diversas técnicas quirúrgicas:
Funduplicaturas (operación de Nissen): es
la más empleada y consiste en enrollar, total o parcialmente, el fundus
gástrico alrededor del extremo inferior del esófago. Su efectividad en cuanto a
la corrección de los síntomas de reflujo gastroesofágico suele ser superior al
80%.
Técnica de Belsey-Mark: útil en pacientes
que además tienen una hernia a ese nivel.
Técnica de Collis: cuando existe un
esófago acorado.
Técnica de Hill: fija el estómago para
evitar su ascenso.
Se indicará el tratamiento quirúrgico en los siguientes casos:
Pacientes jóvenes (menores de 45 años) que
vayan a precisar antisecreción gástrica potente (IBP) de forma crónica.
Pacientes con mala respuesta terapéutica,
con estenosis o úlceras recurrentes o refractarias al tratamiento, o con
síntomas que no se controlan con dosis altas de IBP (fracaso del tratamiento
médico).
Pacientes con complicaciones
extraesofágicas, que responden mal al tratamiento médico.
Un infarto de miocardio o ataque al corazón es un tipo de cardiopatía isquémica que se produce cuando el flujo de sangre al corazón se bloquea, por el deterioro y la obstrucción de las arterias del corazón (arteriosclerosis coronaria). Generalmente el bloqueo de estas arterias está causado por:
Una acumulación de colesterol, lípidos y células inflamatorias en sus paredes, que forman sustancias llamadas placas de ateroma que estrechan las arterias (enfermedad de las arterias coronarias). Es la causa más común.
La rotura de una de esas placas, que forma un coágulo que si es grande puede bloquear el flujo de sangre, produciendo isquemia.
Un espasmo de la arteria coronaria, que cierra el paso al flujo de sangre.
La infección por el virus COVID-19 puede dañar el corazón de manera que resulte en un infarto de miocardio.
El infarto de miocardio, si no se trata rápidamente, puede resultar mortal ya que el miocardio comienza a necrosarse al no llegarle oxígeno. Un tratamiento precoz puede prevenir o limitar el daño del músculo cardíaco por eso es fundamental conocer los síntomas y ante la sospecha de que está padeciendo un ataque al corazón debe llamar a los servicios de emergencia (061 o 112).
Factores de riesgo del infarto de miocardio:
Edad: hombres de más de 45 años y mujeres de más de 55.
Sexo: ser hombre.
Consumo de tabaco.
Hipertensión arterial.
Niveles de triglicéridos y colesterol altos en sangre.
Obesidad o sobrepeso.
Diabetes.
Síndrome metabólico: presencia de obesidad, presión arterial alta y nivel alto de glucosa en sangre.
Antecedentes familiares de ataques al corazón.
Ausencia de realización de ejercicio físico, sedentarismo.
Dieta no saludable.
Consumo excesivo de alcohol.
Estrés.
Consumo de drogas ilegales.
Antecedentes de preeclampsia (enfermedad que causa presión arterial alta durante el embarazo).
Enfermedades autoinmunitarias (como artritis reumática o lupus).
Para diagnosticar un infarto agudo de miocardio (IAM) existe distintos procedimientos. Como normal general se detecta con un dolor en el corazón o a través de alteraciones visibles en el electrocardiograma. También se puede diagnosticar con los enzimas cardiacos (si estos no aumentan la lesión puede considerarse reversible).
Algunas pruebas diagnósticas también pueden ser:
Electrocardiograma (ECG): Refleja la actividad eléctrica del corazón, si hay una alteración puede ser debida a un infarto.
Análisis de sangre: Detección de enzimas cardiacas
Radiografía del tórax: Descartar enfermedades que puedan confundirse con un IAM
Ecografía cardiaca: Ecografía del corazón mediante ultrasonidos y se usa para ver que zonas están afectadas tras un IAM
Angiografía coronaria: Ayuda a localizar estrechamientos o obstrucciones en las arterias coronarias
Un posible diagnóstico de enfermería con su correspondiente plan de cuidados podría ser el siguiente:
Dolor agudo [00132]
Dolor Agudo r/c agentes bilógicos m/p observación de evidencia de dolor e informe verbal de dolor.
Objetivo (NOC):
Control del dolor [1605]
Nivel del dolor [2102]
Intervención (NIC):
Manejo del dolor [1400]
Administración de analgésicos [2210]
Actividades:
Realizar una valoración exhaustiva del dolor que incluya localización,
frecuencia, calidad e intensidad.
Observar claves no verbales de molestias.
Asegurarse de que el paciente recibe los cuidados analgésicos
correspondientes.
-Considerar las influencias culturales sobre la respuesta al dolor.
Determinar el impacto de experiencia de dolor sobre la calidad de vida (sueño,
apetito, actividad, función cognitiva, humor, relaciones, trabajo y
responsabilidad de roles).
Disminuir o eliminar los factores que precipiten o aumenten la experiencia del
dolor (miedo, fatiga, monotonía y falta de conocimientos).
Animar al paciente y la familia a vigilar su propio dolor y a intervenir en
consecuencia,
incluso con técnicas no farmacológicas.
Enseñar al paciente y familia el uso de técnicas no farmacológicas de alivio del
dolor como: relajación muscular progresiva, terapia musical, masajes.
Comprobar las órdenes médicas en cuánto al medicamento, dosis, frecuencia
del analgésico prescrito.
Administrar los analgésicos a la hora adecuada para evitar picos y valles de la
analgesia.
Comprobar el historial de alergias a medicamentos.
Evaluar la eficacia del analgésico a intervalos regulares después de cada
administración, pero especialmente después de las dosis iniciales.
Observar si ha signos y síntomas de efectos adversos (depresión respiratoria,
náuseas y vómitos, sequedad de boca y estreñimiento).
Corregir los conceptos equivocados o mitos del paciente o miembros de la
familia sobre los analgésicos sobre todo los opiáceos.
Administrar la medicación adicional al paciente antes de una actividad que le
va a provocar dolor
Ansiedad [00146]
Ansiedad r/c amenaza de muerte m/p temor, angustia y inquietud.
Objetivo (NOC):
Aceptación del estado de salud [1300]
Control de la ansiedad [1405]
Intervención (NIC):
Aumentar el afrontamiento [5230]
Disminución de la ansiedad [5820]
Actividades:
Favorecer situaciones que fomenten la autonomía del paciente.
Ayudara al paciente a identificar respuestas positivas de los demás.
Fomentar la identificación de valores vitales específicos.
Estudiar con el paciente métodos anteriores en el manejo de problemas vitales.
Administrar medicamentos que reduzcan la ansiedad, si están prescritos.
Instruir al paciente sobre el uso de técnicas de relajación.
Ayudar al paciente a realizar una descripción realista del suceso que se avecina
Determinar la capacidad de toma de decisión.
A continuación se muestra un vídeo de como se diagnostica un infarto.
Algunos tratamientos se inician de inmediato si se sospecha un ataque cardíaco,
incluso antes de que se confirme el diagnóstico.
Oxígeno.
Aspirina, para evitar más formación de
coágulos de sangre.
Nitroglicerina, para disminuir el trabajo
del corazón y mejorar el flujo de sangre a través de las arterias coronarias.
Aunque lo normal es que los pacientes con infarto de miocardio suelen llegar
al hospital una vez transcurridas unas pocas horas del inicio del cuadro. Antes
de que el paciente llegue al centro médico, se realizan algunos estudios
diagnósticos (como el electrocardiograma) y se comienza con el tratamiento del
infarto administrando al paciente oxígeno y medicamentos para tratar de restablecer
el flujo sanguíneo y calmar el dolor.
Con el fin de reducir la mortalidad prehospitalaria, se han desarrollado
programas de asistencia urgente que permiten desplazar al paciente rápidamente
en una ambulancia con personal y material especializados. En este punto es esencial
a vigilancia de las constantes vitales.
Entre el tratamiento farmacológico destacamos:
Morfina intravenosa o subcutánea para
tratar el dolor
Ácido acetilsalicílico (aspirina),
antiagregantes como el clopidogrel y anticoagulantes como la heparina
(previenen que se formen coágulos).
Nitroglicerina para disminuir las
necesidades de oxígeno del músculo cardíaco por lo que disminuye también el
dolor. Se suele administrar por vía sublingual y posteriormente intravenosa.
Betabloqueantes: disminuyen el trabajo que
tiene que realizar el corazón y sirven para prevenir otros ataques cardíacos.
Inhibidores de la enzima convertidora de
la angiotensina: bajan la presión arterial y disminuyen el esfuerzo que tiene
que hacer el corazón.
Calcioantagonistas: son bloqueadores de
canales de calcio por lo que disminuye la tendencia de las arterias coronarias
a estrecharse y posibilitan que el corazón trabaje menos, por lo que descienden
sus necesidades de oxígeno. También reducen la tensión arterial.
Digitálgicos: estimulan el corazón para
que bombee la sangre
Existen distintas técnicas de intervenciones percutánea que se realizan
dependiendo de las características del paciente, grado y localización de la
obstrucción, etc. Es lo que conocemos como tratamiento de reperfusión que va
dirigido a abrir el vaso obstruido y permitir que vuelva a fluir la sangre a la
zona del corazón que está sufriendo el infarto.
Intervención coronaria percutánea: Es el
tratamiento más indicado para abrir el vaso obstruido. Consiste en la
introducción de un catéter por una arteria (habitualmente la arteria radial que
se encuentra en la muñeca) y llegar hasta la arteria que está bloqueada en el
corazón. Una vez que se ha llegado al punto de obstrucción, se insufla una
especie de globo que abre la arteria ocluida, restaurándose de esta forma la
circulación sanguínea. Este procedimiento se denomina angioplastia.
Bypass coronario:La intervención consiste
en seleccionar una sección de una vena o arteria de otra parte del cuerpo para
unirla a la arteria coronaria por encima y por debajo del área bloqueada. Así
se genera una nueva ruta o puente por la que puede fluir la sangre al músculo
cardiaco.
Fibrinolisis: su función es disolver los
coágulos que bloquean el flujo de sangre, pero por medio de medicamentos
intravenosos.
A continuación se presenta un gráfico que nos permite comparar la fibrinolisis efectiva:
Si desea conocer más acerca del tratamiento puede consultar el siguiente vídeo:
El vértigo es una sensación de movimiento o giros que a menudo se describe como mareo; las personas que lo padecen sienten como si se estuvieran girando o moviendo, o como si el mundo estuviese girando a su alrededor.
Existen dos tipos de vértigo; el periférico y el central.
El vértigo periférico se debe a un problema en el laberinto vestibular o en los canales semicirculares, estas forman la parte del oído interno que controla el equilibrio. El problema también puede englobar al nervio que conecta el oído interno y el tronco encefálico, el nervio vestibular. Alguna de las causas del vértigo periférico son la presión en el nervio vestibular (por un tumor), la enfermedad de Ménière, la irritación e hinchazón del oído interno, la inflamación del nervio vestibular, una lesión, el efecto algún medicamento o el vértigo postural benigno.
El vértigo central se debe a un problema en el cerebro; generalmente en el tronco encefálico o en el cerebelo. Alguna de sus causas son la migraña, tumores, ACV (accidentes cerebrovasculares), convulsiones, esclerosis múltiple, algunos fármacos y enfermedades vasculares.
Los factores de riesgo para la aparición de vértigo son:
En la patología del vértigo y de los trastornos del equilibro es especialmente importante una correcta historia clínica que permita avanzar en el diagnóstico y representa. El vértigo es
capaz de generar problemas en el desarrollo de actividades diarias en la vida de una persona. Así pues se intenta valorar y determinar el grado de discapacidad que la enfermedad produce para la persona y familia.
Se realiza una exploración que consiste en una exploración otorrinolaringológica que abarca oído, fosas nasales, nasofaringe, cavidad oral y laringe. El objetivo es explorar su
conformación principalmente. También se valora la función dependiente de ciertos pares craneales (nervios craneales), que pueden dar información importante para la diferenciación entre un vértigo central y periférico.
Un posible diagnóstico enfermero es:
Deterioro de la deambulación [00088]
Deterioro de la deambulación r/c deterioro del equilibrio m/p intolerancia a la movilización.
Objetivo (NOC):
Conducta de seguridad: prevención de caídas. [1909]
Deambulación: caminata [200]
Intervención (NIC):
Terapia de ejercicios: deambulación [221]
Ayuda al autocuidado [1800]
Actividades:
Colocar la cama a baja altura si es preciso.
Instruir al paciente a cerca de las técnicas de deambulación seguras.
Ayudar al paciente en el traslado si es necesario.
Establecer una rutina de actividades de autocuidados.
Considerar la edad del paciente al promover las actividades de autocuidados.
Ayudar al paciente a aceptar las necesidades de dependencia.
Riesco de lesión [00035]
Riesgo de lesión r/c disfunción sensorial.
Objetivo (NOC):
Conducta de seguridad: prevención de caídas. [1909]
Conocimiento: seguridad personal [1809]
Intervención (NIC):
Prevención de caídas [6490]
Enseñanza: proceso de enfermedad [5602]
Actividades:
Controlar la marcha, el equilibrio y el cansancio en la deambulación.
Ayudar en la deambulación a la persona inestable.
Mantener los dispositivo de ayuda en buen uso.
Describir el proceso de enfermedad si procede.
Describir los signos y síntomas comunes de la enfermedad si procede.