Menos de la mitad de hombres con agrandamiento de próstata tienen síntomas, además el tamaño de próstata no determina la gravedad de los síntomas. Las manifestaciones de la HBP varían, haciéndose más significativas de forma gradual a medida que pasa el tiempo. Los primeros síntomas empiezan cuando la próstata aumentada de tamaño, obstruyendo las vías urinarias, y por lo tanto el flujo de la orina. En ocasiones estos se estabilizan con el tiempo y llegan a mejorar.
Las manifestaciones más frecuentes son:
Goteo después de orinar.
Nicturia: aumento de la frecuencia de orinar por la noche.
Dificultad y demora para empezar a orinar.
Micción intermitente o prolongada.
Chorro de orina débil (menos calibre y fuerza) o que se detiene y vuelve a empezar.
Necesidad de orinar frecuentemente o con urgencia, urgencia urinaria fuerte y repentina.
Imposibilidad de vaciar la vejiga por completo, sensación de no haber completado la micción.
Hacer fuerza al orinar.
Incontinencia urinaria.
Polaquiuria: necesidad de orinar muchas veces con volúmenes de orina normales o inferiores a lo normal.
Las manifestaciones de la demencia dependen del área del cerebro que esté afectada. El primer síntoma de demencia suele ser olvidar cosas con frecuencia, después también puede afectar a la capacidad de razonamiento, de pensar y de resolver problemas.
Los signos y síntomas cognitivos más frecuentes suelen ser:
Pérdida de memoria, olvidarse de nombres de familiares y amigos.
Dificultad para encontrar palabras, usar palabras inusuales para referirse a objetos de la vida cotidiana.
Dificultad con las habilidades visuales y espaciales, perderse en un lugar conocido.
Dificultades en el razonamiento y en la resolución de problemas.
Dificultad para manejar tareas difíciles.
Dificultad para organizarse.
Dificultad de coordinación de las habilidades motoras, causando problemas con el equilibrio o el movimiento.
Confusión y desorientación.
Las manifestaciones psicológicas más frecuentes a menudo son:
Ansiedad.
Depresión.
Cambios en la personalidad, perdiendo interés en algunas actividades
Comportamiento inapropiado
Paranoia
Agitación
Alucinaciones
Las manifestaciones de la demencia van de menos a más gradualmente. Cuando la persona está más grave acaba dependiendo de los demás para su atención.
Los síntomas de la artrosis aparecen en personas de mediana edad, hasta que casi todas las personas tienen algún síntoma a los 70 años. Las manifestaciones de esta patología son:
Dolor
Rigidez
Sensibilidad
Pérdida de flexibilidad
Sensación chirriante
Osteofitos: bultos duros que pueden formarse alrededor de la articulación afectada
Hinchazón de tejidos blandos al rededor de la articulación
Las más comunes son dolor y rigidez en las articulaciones, sobre todo después de realizar ejercicio físico, después de hacer presión sobre la articulación y cuando se usa esa articulación. Con la edad la articulación se vuelve rígida, pudiendo llegar a notar un sonido chirriante al moverla.
En este tipo de patología es muy frecuente la rigidez matutina, que se refiere al dolor y la rigidez de las articulaciones después de despertar por la mañana, que a menudo mejora tras a actividad leve.
Cuando aparecen por primera vez los síntomas, estos suelen ser mayores durante la realización de ejercicio y disminuyen cuando el paciente descansa.
A medida que la artrosis evoluciona, puede llegar a sentir dolor descansando e incluso despertar de noche por el dolor
Algunas personas pueden ser asintomáticas aunque las radiografías muestren que tiene la enfermedad.
Colores que parecen desteñidos, pérdida de colores o color amarillento.
Necesidad de una luz más brillante para leer y realizar otras actividades.
Resplandor alrededor de las luces (halos)
Sensibilidad al resplandor y a las luces
Dificultad para ver bien de noche
Ver doble en un solo ojo
Cambios frecuente de la graduación de sus gafas o lentillas
Al principio la opacificación de la visión puede afectar a una parte pequeña del cristalino del ojo y por lo tanto no se evidencian los síntomas; a medida que avanza la enfermedad el cristalino se hace más opaco y la perdida de visión se hace más notable.
Desorientación o cambios de percepción mental (en mayores de 65 años)
Temperatura corporal más baja de lo normal (en paciente con sistema inmunitario débil y mayores de 65 años)
Los síntomas de la neumonía pueden variar de moderados a graves. Estos dependen de los factores de riesgo entre los que se incluyen la edad, el estado de salud y el germen que causó la enfermedad.
Los síntomas pueden según los diferentes grupos de edad:
Los bebés pueden ser asintomáticos o por lo contrario, pueden sufrir vómitos, tener fiebre y tos, parecer cansados o sin energía o presentar dificultad para comer y respirar.
Las personas con enfermedades graves , sistemas inmunitarios débiles y adultos mayores pueden tener síntomas más leves. Algunas veces tienen una temperatura menor de la normal y también pueden presentar cambios repentinos en la conciencia.
La neumonía en ocasiones se puede complicar causando:
Bacteriemia: ocurre si los gérmenes pasan a la circulación sanguínea. Puede producir shock séptico.
Abscesos pulmonares: acumulación de pus en las cavidades pulmonares.
Insuficiencia renal
Insuficiencia respiratoria
Trastornos pleurales: alteraciones de la pleura, membrana que recubre el exterior de los pulmones y el interior del tórax.
Los síntomas de la presbicia son
fáciles de reconocer; por eso es habitual que las personas que padecen este
problema visual noten que, cuando intentan leer de cerca, las letras les
“bailan” o están borrosas. Una solución recurrente en estos pacientes es alejar
los objetos; ya que de esta manera, ganan nitidez y parece que logran leer con
mayor claridad.
Hay una serie de manifestaciones
indicativas de presbicia o vista cansada, como estas:
Sensación de falta de luz a la hora de leer, aunque tengamos una luz óptima para la lectura
Dolor de cabeza recurrente
Fatiga visual
Estirar los brazos para poder leer mejor
Dificultad para leer letras pequeñas e incluso identificar los detalles ciertos objetos cercanos
Cansancio permanente al realizar una actividad que suponga ver de cerca
El síntoma más frecuente es la
pirosis (sensación de ardor o acidez en la boca del estómago o en el centro del
pecho) junto con el sabor ácido en la garganta. Debemos incluir en las manifestaciones
a otras que no son tan comunes pero que también existen:
Dolor gástrico
Dolor en el pecho no quemante
Disfagia: dificultad para tragar
Atragantamientos frecuentes
Odinofagia: dolor al tragar
Tos crónica, ronquera y asma
Regurgitación de alimentos
Neumonía
Sinusitis crónica
Despertarse con sensación de ahogo
Existen una serie de síntomas que indican una mayor gravedad de la patología y ante las cuales debemos acudir al médico:
Disfagia
Hematemesis: vómitos con sangre
Melenas: heces alquitranadas por contener sangre
Dolor de pecho
Pérdida de peso
Ahogo
La siguiente gráfica muestra la distribución en los hallazgos endoscópicos en aquellos pacientes que presentan síntomas de ERGE (enfermedad por reflujo gastroesofágico):
No todas las personas que sufren
un ataque cardíaco tienen los síntomas típicos de dolor repentino que hace que
la persona se agarre al pecho y se desplome en el suelo. Las manifestaciones de
un infarto pueden ser mucho más sutiles y algunas de ellas son las siguientes:
Presión, ardor, tensión o molestia opresiva en el pecho que dura 5 minutos o más
Molestia constante que aparece en indigestión
Presión incómoda del pecho que irradia a hombros, cuello, mandíbula o espalda
Mareo, desmayo, sudor o malestar de estómago
Disnea: dificultad para respirar
Ansiedad, debilidad, náuseas o cansancio inexplicables
Aunque el síntoma más común es el
dolor en el pecho, algunas personas que tienen un infarto no presentan esta
manifestación; por eso es importante conocer algunos signos de alerta como los
anteriores.
Además, debemos hacer una
distinción entre hombres y mujeres, ya que nosotras podemos presentar síntomas
distintos ante una situación de paro cardíaco. Algunos de estos síntomas son:
Dolor o molestia en la mitad del pecho
Dolor o molestia en otras zonas de la parte superior del cuerpo, como los brazos, la espalda, el cuello, la mandíbula o el estómago
Otros síntomas como disnea, sudor frío, náuseas o mareo
Los siguientes gráficos muestran de una manera más detallada los casos de infarto de miocardio y las defunciones que se producen en nuestro país:
Las manifestaciones clínicas más
frecuentes son la sensación de que la habitación en la que se encuentra la
persona afectada y los objetos se mueven y están girando, o incluso que su
propio cuerpo está en movimiento. Además de esto, el vértigo suele ir
acompañado de inestabilidad, sudoración, náuseas, vómitos y palidez.
Otros síntomas que se atribuyen a
esta enfermedad son:
Hipoacusia: pérdida de audición
Acufeno: ruidos en uno de los oídos
Sensación de taponamiento en los oídos
Algunas manifestaciones menos frecuentes son:
Caídas bruscas o síncopes
Intolerancia al ruido
Mareo crónico en espacios abiertos con mucho estímulo visual (centros comerciales)
Cuando ocurre una crisis de vértigo, el paciente se encuentra en una situación muy incapacitante y requiere tratamiento médico inmediato.
En su fase inicial, la diabetes
tipo II suele ser asintomática y su diagnóstico aparece tras la realización de
una analítica clínica rutinaria. Sin embargo, llega un punto en el que nuestro
organismo expresa la falta de glucosa suficiente en las células de los
distintos tejidos y es en ese momento en el que empiezan a manifestarse los
primeros síntomas de la diabetes.
La sintomatología más frecuente
es la siguiente:
Sensación de fatiga
Visión borrosa
Sed habitual y necesidad de beber
Hambre a horas inusuales del día
Pérdida de peso (no siempre)
Aumento de la necesidad de orinar
Incremento del número de procesos infecciosos y mayor lentitud en su curación
Problemas de erección
Irregularidades menstruales en la mujer no menopáusica
Dolor o entumecimiento de pies y manos
Es bastante frecuente que algunos
de estos síntomas se achaquen a la vejez y, por lo tanto, pase desapercibida la
enfermedad y continúe evolucionando de manera progresiva. Debido a esto,
debemos resaltar la importancia de que las personas mayores de 50 años,
especialmente si tienen antecedentes familiares, se sometan a una analítica
anual en la que se incluya la medición de la glucosa en sangre.
A continuación, mostramos un vídeo que explica de una manera muy sencilla y breve en qué consiste la diabetes y las diferencias que existen entre cada uno de ellos:
Las manifestaciones clínicas de una intoxicación etílica aguda (IEA) son muy variadas y van desde la leve inconsciencia al coma. Los síntomas pueden variar según:
La rapidez de la ingesta.
La susceptibilidad previa del paciente (los alcohólicos necesitan dosis más altas)
El consumo combinado con otros tóxicos como la cocaína.
En términos generales tenemos distintos síntomas como:
Vómitos
Confusión
Convulsiones
Respiración lenta (menos de ocho respiraciones por minuto)
Respiración irregular (intervalos de más de 10 segundos entre respiraciones)
Piel azulada o pálida
Temperatura corporal baja (hipotermia)
Desmayos (pérdida del conocimiento) sin poder despertarse
Haciendo un balance según el grado de ingesta de alcohol podemos dividir los síntomas en:
Ingesta de 25-50 mg/dl: Disminución de la coordinación motora y sensación de bienestar
Ingesta de 30-60 mg/dl: Relajación, sedación leve y desinhibición
Ingesta de 80-100 mg/dl: Dificultad de concentración, hablar mucho más y disminución del juicio, deseos de seguir bebiendo y sentimiento de tristeza o exaltación.
Ingesta de 110-120 mg/dl: Dificultad de coordinación en los movimientos y equilibrio, movimientos oculares involuntarios, visión doble y problemas al mover los músculos del habla.
Ingesta de 140-150 mg/dl: Letargia (sensación de que se te duerme todo el cuerpo)
Ingesta de 200 mg/dl: Lenguaje incoherente, vómitos, pérdida del habla y pérdida del entendimiento y el raciocinio.
Ingesta de 300-400 mg/dl: Coma si no estás acostumbrado a beber alcohol, depresión respiratoria, hipotensión, hipotermia e hipoglucemia
Ingesta de 500 mg/dl: coma profundo.
Ingesta mayor a 500 mg/dl: Cantidad altamente letal (parálisis respiratoria y muerte) tanto en bebedores crónicos como esporádicamente.
A continuación se expone unas gráfica donde se observa el consumo, dependencia y comienzo de consumo del alcohol en distintas edades.
consumió alguna vez alcohol.
Posible dependencia al alcohol.
Tendencias de la edad a empezar a consumir alcohol.
El síntoma claro de esta enfermedad es la falta de apetito producida por distintos condicionantes tanto físicos como psíquicos. Hay distintos tipos de anorexia, los síntomas comunes a ellas son:
El IMC (Índice de Masa Corporal) por debajo de la media para la edad y sexo de la persona.
Cefaleas (dolores de cabeza).
Falta de calcio.
Alteraciones digestivas
Bradicardia (frecuencia cardíaca baja).
Ansiedad, tristeza, angustía...
Obsesión por las calorías que consume diariamente.
Fatiga y cansancio.
Piel anormalmente seca (xerosis).
Hipotensión.
Además, en casos muy graves y avanzados puede provocar:
Amenorrea (desaparición de la menstruación).
Desnutrición.
Desglosando las manifestaciones, tenemos las manifestaciones físicas y las manifestaciones psicológicas:
Físicas: Algunas personas anorexicas tienen episodios de atracones alimentarios, similares a las personas con bulimia. Sin embargo, las personas que padecen anorexia tienen un peso corporal anormalmente bajo, mientras que las personas con bulimia suelen tener un peso normal o por encima de lo normal. Los sintomas de la anorexia física son:
Pérdida de peso excesiva, o no lograr aumentar de peso según los objetivos que se propongan.
Aspecto delgado.
Recuento de células sanguíneas anormal.
Fatiga.
Insomnio.
Mareos o desmayos.
Pigmentación azulada en los dedos de la mano (cianosis).
Cabello fino o quebradizo, o pérdida de cabello.
Vello suave como pelusa que cubre el cuerpo.
Ausencia de menstruación (amenorrea).
Estreñimiento y dolor abdominal.
Piel seca o amarillenta
Intolerancia al frío.
Ritmo cardíaco irregular
(bradicardia).
Presión arterial baja.
Deshidratación.
Hinchazón de los brazos o las piernas.
Erosión dental y callosidades en los nudillos por la provocación de vómitos
Restringir estrictamente la ingesta de alimentos mediante las dietas o el ayuno
Hacer ejercicios de forma excesiva
Darse atracones y provocarse vómitos para eliminar los alimentos, lo que puede incluir el uso de laxantes.
Psicológicos: Influyen en problemas emocionales y conductuales asociados a una percepción irreal del peso corporal y con mucho miedo a engordar y a subir su peso.
Preocupación por los alimentos, que a veces incluye cocinar comidas elaboradas para los demás, pero no comerlas.
Saltar comidas o rehusarse a comer con frecuencia.
Negar el hambre o poner excusas para no comer.
Comer solo unos pocos alimentos «seguros», por lo general, con bajo contenido de grasas y calorías.
Adoptar rituales rígidos para las comidas o la alimentación, por ejemplo, escupir la comida después de masticarla.
No querer comer en público.
Mentir sobre la cantidad de comida que se ingirió.
Sentir temor a aumentar de peso, que puede incluir pesarse o medirse el cuerpo repetidas veces.
Mirarse con frecuencia al espejo para ver los defectos que se perciben.
Quejarse por estar gordo o tener partes del cuerpo que son gordas.
Cubrirse con capas de ropa.
Estado de ánimo indiferente (falta de emociones).
Retraimiento social.
Irritabilidad.
Insomnio.
Disminución del interés en las relaciones sexuales.
Puede ser difícil advertir los signos y síntomas de esta patología ya que las medidas de un peso corporal bajo es diferente para cada persona, y es posible que algunas no parecen extremadamente delgadas. Además, las personas con anorexia suelen esconder su delgadez, sus hábitos alimentarios o sus problemas físicos.
De forma general la manifestaciones más comunes son:
Orina turbia o con sangre que puede tener un olor fuerte o fétido (maloliente).
Fiebre baja en algun as personas.
Dolor o ardor al orinar. Presión o calambres en la parte inferior del abdomen o en la espalda baja.
Fuerte necesidad de orinar con frecuencia, incluso poco después de haber vaciado la vejiga
Si la infección se propaga a los riñones (pielonefritis siendo la forma más seria de infección del tracto urinario.), los síntomas pueden incluir:
Escalofríos y temblores o sudoración nocturno.
Fatiga y sensación de indisposición general.
Fiebre por encima de 38.5ºC.
Dolor de costado, en la espalda o la entrepierna (ingle).
Piel ruborizada, enrojecida o caliente.
Cambios mentales o confusión (en personas mayores, estos síntomas a menudo son los únicos signos de una IVU).
Náuseas y vómitos.
Dolor abdominal muy fuerte (algunas veces).
Las manifestaciones clínicas varían según el sexo de cada persona:
En HOMBRES:
La prostatitis constituye la infección urinaria más frecuente en la etapa adolescente y anciana de su vida. Se suele presentar de forma aguda y se caracteriza por la presencia de síndrome miccional, fiebre, escalofríos y dolor en la parte baja del abdomen. El tacto rectal es doloroso, estando la próstata caliente y aumentada de tamaño. Se debe evitar el masaje prostático, ya que aumenta el riesgo de bacteriuria.Los gérmenes más frecuentemente implicados son E. coli, Klebsiella, Proteus, Enterobacter y Pseudomona
La epididimitis (infección del epidídimo) en el adolescente se debe a la bacteria Chlamydia trachomatis mayoritariamente. Se caracteriza por la presencia de síndrome miccional, fiebre y dolor en el escroto y puede darse un aumento de su tamaño. No es infrecuente la existencia de signos inflamatorios en la pared escrotal (edema, calor e hiperemia (aumento del flujo sanguíneo)).
La uretritis gonocócica causada por la bacteria Neisseria gonorrhoeae, es una enfermedad de trasmisión sexual. Tiene un período de incubación de 3-5 días. Se manifiesta con un exudado uretral purulento mucoso, escaso y matutino con picor en el meato uretral y disuria (dolor al orinar), aunque hay gente que puede ser asintomática.
En MUJERES:
El Síndrome miccional consiste en la aparición de disuria (dolor al orinar), poliquiuria (aumento de las ganas de mear).
La cistitis aguda bacteriana se caracteriza por la existencia de bacteriuria (presencia de bacterias en la orina) y síndrome miccional. Al principio, la sintomatología suele ser más insidiosa y con una menor intensidad y en ocasiones se acompaña de leucorrea (perdida no sanguínea de fluidos genitales). Es frecuente la aparición de hematuria y raramente se acompaña de síntomas generales o de fiebre. Los gérmenes más habitualmente involucrados en la cistitis son el E. coli y S. saprophyticus.
La vaginitis se caracteriza por la presencia de leucorrea, dispareunia (dolor con las relaciones sexuales), prurito vulvar y disuria. Es rara la aparición de piuria (pus en la orina) o hematuria (sangre en la orina). Suele ser consecuencia de infecciones producidas por Candida spp. y T. vaginalis.
La pielonefritis es un cuadro infeccioso grave que constituye la forma más seria de infección del tracto urinario. Es más frecuente en mujeres y Se caracteriza por tratarse de la infección en los riñones. Se manifiesta con fiebre alta, escalofríos, taquicardia y vómitos. En la exploración física existe de dolor abdominal y al apretar y soltar encima de los riñones Las bacterias responsables sean similares a las que producen cistitis (E. coli).
A continuación se muestra un vídeo de las manifestaciones de las infecciones urinarias: